Empezamos una época de regalos,
comilonas, cenas empresa, amigos invisibles, compras, adornos navideños, … En
definitiva, época de consumo.
Es difícil salir del “espíritu navideño”
que nos empuja a demostrar nuestro amor a través de regalos, pero podemos
hacerlo un poco más sostenible.
Una de las formas más sencillas es
evitando en la medida de lo posible el
papel de regalo. La ilusión es abrir un regalo, no el papel que lo
envuelve. A lo que hay que sumar que la composición plástica, que lo hace más
flexible, dificulta su reciclado.
Unos sustitutos ideales son el papel de
periódico (disponible en todas las casas) o el de embalaje. Ambos tienen un
fácil reciclado, son más económicos y si los quieres adornar siempre puedes
recurrir a flores hechas con diferentes papeles, lazos con restos de lanas e
hilos de colores vivos, o pegarle una ramita de lavanda o tomillo (que aparte
de color, dará un buen olor).
A parte del envoltorio, el regalo también
puede ser sostenible. Los juguetes de
madera, a parte de ser bonitos, son más naturales que los hecho con
plásticos de difícil clasificación y reciclado. Si tu casa está demasiado llena
de juguetes, hay numerosos organismos encargados de recoger juguetes, con lo
que le damos una segunda vida a juguetes que no se usan.
Otros elementos característicos de esta
época son los adornos navideños. Los
hay de todos los colores y formas, pero nada mejor que hacerlos nosotros
mismos. En internet hay innumerables páginas webs en las que te describen paso
a paso la forma de hacer adornos, desde bolas de navidad hechas con bombillas
viejas, girnaldas con piñas, envoltorios de regalo con rollos de papel
higiénico, etc.
Estas fechas son para disfrutarlas, pero
sin olvidar nuestras prioridades.
¡Feliz Navidad!